Entrevista a:

José Negrete, voluntario del Banco de Alimentos de Sevilla

“Ser voluntario para mi es ansias de vivir, de tener algo que hacer, de sentirte útil, favoreciendo a las clases más humildes de la ciudad. En una palabra, vivir la vida. 

José es un voluntario lleva desde el año 2012 formando parte de la familia del BAS.

– ¿Qué le motivó a ser voluntario?

Una vez jubilado, y habiendo trabajado unas 12 horas diarias en mi profesión, pensé que qué hacia yo en mi casa todo el día, y no soy jugador ni bebedor, y por tanto, los bares y las peñas están de más.

– ¿Qué funciones desempeñas?

Mi trabajo en el Banco de Alimentos es con mi furgón, y llevo todo lo relacionado con 250 colegios (aproximadamente) de Sevilla y la provincia; entregándole las cajas y los  materiales para sus operaciones kilos; e igualmente a los 10 días me encargo de ir a recogerlas para entregarlas en el banco de alimentos. Aparte realizo otros envío y entregas encargados por Enrique, nuestro querido encargado del almacén.

– ¿Qué es lo mejor y qué destacarías de ser voluntario?

 

Ante todo, el buen compañerismo que flota en el ambiente y lo bien que nos llevamos todos, al no haber suspicacias de favores, ni diferencias salariales, pues no que nosotros como voluntarios no cobramos nada.

– ¿Qué es ser voluntario para ti?

Pues simplemente, ansias de vivir, de tener algo que hacer, de sentirte útil, favoreciendo a las clases más humildes de la ciudad. En una palabra, vivir la vida. 

– Háblanos de tu equipo de trabajo 

Mi equipo de trabajo, empezando por Cayetano (encargado del departamento de colegios) con sus colaboradores Carlos y ,  Julian, y después nuestro cometido como ya he explicado antes, con Pepe Dorado, mi singular compañero. También echo mucho de menos a José Antonio, que por desgracia por enfermedad familiar no puede estar actualmente con nosotros.

– ¿Invitarías a los demás a ser voluntario?

Yo, desde mi puesto, que trato con infinidad de personas cultas, la mayoría con puestos como profesores de colegios e instituto; hablo con ellos de este tema y muchos ya colaboran dentro de sus cometidos, donde prestan sus servicios, elogiando nuestra labor de carga y descarga y preocupación, para que los alimentos lleguen a buen término y prometen muchos de hacer una labor similar, cuando se jubilen. Muchos son voluntarios de las grandes recogidas y animan a sus alumnos a serlo.